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Actividad Física En La Menopausia

Actividad física en la menopausia

La actividad física en la menopausia: Herramienta terapéutica y de prevención 

Hormona, aquella palabra que para la mujer no se trata de un sustantivo más, como podrían ser otros elementos anatómicos u estructuras que forman parte de su cuerpo. Las hormonas son factores clave a lo largo de las diferentes etapas vitales de las féminas que, no sólo influyen en su desarrollo físico, sino que tienen muchas funciones orgánicas.

Desde pequeñas aprendemos a convivir con ellas, pero, ¿somos realmente conscientes de que cuando, de forma fisiológica en la etapa de la menopausia, disminuye su presencia puede acarrear en problemas físicos? ¿Qué podemos hacer para prevenirlos? ¿Qué ejercicio es el que más nos conviene?
Todas estas preguntas tienen respuesta, pero está en nuestras manos poner remedio a tiempo y evitar “males mayores”. Aquellas mujeres que han sido activas a lo largo de toda su vida tienen una gran ventaja, ya que su cuerpo está más adaptado a la actividad física y han ido “acumulando” los beneficios que ésta aporta en su salud.
Huesos más fuertes, musculatura más flexible y tonificada a lo que se añade un mejor control metabólico, son algunos de los efectos positivos que se producen sobre el organismo cuando mantenemos una vida activa.

Así, es de vital importancia que, desde temprana edad, se haya incorporado la actividad física en nuestra agenda diaria, pero si esto no ha sido así, durante el climaterio todavía se está a tiempo de ponerse en forma y recuperar parte del tiempo perdido.
Simplemente hay que conocer cuáles son los antecedentes personales, las necesidades individuales y adaptar la actividad física a las capacidades y posibilidades de cada mujer. Aunque de manera genérica, existen recomendaciones aptas para todas las mujeres en época menopáusica, es relevante tener en cuenta que los antecedentes personales, pueden establecer de manera importante cuáles serán las necesidades, y es por ello que pedir la opinión de un profesional no es una cuestión baladí.

Una rutina adecuada debería combinar ejercicios de tipo aeróbico con algunos en los que la fuerza-resistencia esté presente. Las actividades aeróbicas ayudan a reducir peso, que en esta época suele sufrir cambios, y favorecen el control de los valores de tensión arterial o glucosa. Además, son cardiosaludables, y cabe mencionar que los eventos cardiovasculares aumentan su prevalencia en las mujeres en esta etapa, por lo que cualquier intervención que ayude, va a ser muy positiva.

Bailar, andar, nadar, deportes de raqueta o la bicicleta se incluyen en el grupo de actividades recomendadas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja realizar 150 minutos de actividad física semanal, que pueden repartirse en 3 o 4 días.

Por otro lado, las actividades acuáticas suelen ser de las más recomendadas ya que facilitan los movimientos y permiten realizar actividades que “en seco” serían más complejas. Pero cabe destacar, que es preferible que se combinen con actividades en las “se toque con los pies en el suelo” ya que es necesario para que la densidad mineral ósea se mantenga.

La osteoporosis es una patología muy asociada a la menopausia y es básico que el ejercicio que se realice, no vaya en detrimento de la salud ósea. Añadir actividades en las que exista un componente de fuerza es básico para mantener los músculos tonificados y huesos fuertes. Esto va a permitir tener una mayor estabilidad y evitar lesiones.
Acudir a clases dirigidas en las que se usan mancuernas, gomas o sólo el peso del propio cuerpo es una buena opción, aunque en casa también se pueden seguir rutinas específicas. Mención especial requiere el taichí ya que son diversos los estudios los que lo califican como una actividad muy adecuada para esta etapa por actuar a nivel de coordinación, movimiento y trabajo muscular.

Además, no hay que olvidar que existe una zona anatómica con la que tenemos que tener especial cuidado, el suelo pélvico. Ejercitarlo de manera concreta para prevenir la aparición de incontinencia urinaria, por ejemplo, es una cuestión a tener presente, ya que existen deportes como el tan practicado “running”, que pueden provocar problemas a este nivel. No quiere decir que una mujer en la menopausia no pueda correr, pero como se he mencionado anteriormente, hay que adaptar y adecuar el ejercicio a cada caso concreto.

La menopausia puede ser una etapa de muchos cambios, pero el ejercicio es sin duda, una buena herramienta terapéutica y de prevención.

Dra. Montserrat Manubens. Unidad de menopausia y perimenopausia

Dra. Montserrat Manubens

Responsable de la Unidad de Menopausia Women’s Carmona Dexeus Barcelona

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