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Niños prematuros: ¿por qué sucede y cómo acabar con el sentimiento de culpabilidad?

Entrevista al Dr. Damian Dexeus publicada el 14 de noviembre en la web de Ser Padres

La llegada de un bebé siempre está llena de incertidumbre y de inquietudes o miedos, cosa que aumenta si el bebé es prematuro. Cuando un bebé nace de forma prematura, los padres no pueden evitar preguntarse por qué ha sucedido y si ellos han hecho algo mal. Aclaramos algunas dudas.

El desarrollo y evolución de un niño prematuro depende mucho de su semana de nacimiento. No todos los bebés prematuros son iguales ni sus necesidades son las mismas. Entre las principales dificultades a las que deben hacer frente se encuentran problemas para autoregular la temperatura, para respirar o para alimentarse. 

Se considera que un bebé es prematuro cuando nace antes de cumplir las 37 semanas de gestación. Se consideran prematuros extremos aquellos que nacen por debajo de las 28 semanas. Por debajo de las 28 semanas, los expertos establecen una supervivencia de entorno al 50-70 % y una probabilidad de secuelas mayor del 50%. 

¿Por qué se produce un parto prematuro?

Lo primero que debemos saber es que existen varios motivos por los que un bebé puede nacer de forma prematura. El doctor Damián Dexeus, Director Médico de Women’s Carmona Dexeus, asegura que «muy probablemente el origen sea multifactorial, pero a pesar de que hoy somos capaces de identificar factores que se asocian al parto prematuro como las gestaciones múltiples, las infecciones o el polihidramnios (exceso de líquido amniótico), en muchas ocasiones el origen sigue siendo desconocido».

¿Cómo se atiende y aborda un parto prematuro?

Otra duda que nos suelte asaltar cuando hablamos de bebés prematuros es cómo es su parto, qué cuidados especiales requieren durante el mismo y cómo puede gestionarse. Ante estas dudas, el experto recalca la importancia de la unidad de neonatología: «es imprescindible que el control de una gestante con amenaza de parto prematuro se lleve de forma conjunta entre el ginecólogo y el neonatólogo en el contexto de un centro hospitalario que disponga de una unidad de neonatología», aclara.

Cuando nace un bebé prematuro, sobre todo en el caso de un gran prematuro o prematuro extremo, es importante vigilar la pérdida de calor. También es fundamental asegurar una correcta ventilación, ya que algunos no respiran de forma espontánea. También, desde las unidades de neonatología, se fomentan prácticas como protegerles de la luz y el ruido, fomentar el método canguro o aliviar el dolor que pueden experimentar en las diferentes técnicas a las que pueden ser cometidos con métodos como soluciones de sacarosa al 20% (0,2-0,5 ml) antes de dichas pruebas o realizarlas mientras el bebé está mamando. 

Los bebés prematuros deben hacer frente a numerosos riesgos como algunos de los que hemos enumerado anteriormente, sin embargo, el doctor Dexeus arroja una luz de esperanza: «a pesar de que los riesgos inherentes a la prematuridad, especialmente la prematuridad extrema, pueden ser múltiples, la inmensa mayoría de recién nacidos no presentarán secuelas graves». 

¿Qué deben saber los padres de un niño prematuro?

A pesar del miedo, de los obstáculos, de los riesgos a los que tendrán que hacer frente y de la inseguridad que la palabra «prematuro» crea, hay que insistir en el mensaje postivo y en la fuerza que gran parte de los bebés prematuros muestran para agarrarse a la vida: «los padres deben saber que la mayoría de estos niños no presentarán secuelas graves y que tendrán un desarrollo normal», se reafirma el doctor.

Culpabilidad, ¿cómo deshacerse de ella?

Es muy frecuente que ante el nacimiento de un niño de forma prematura los padres tiendan a culpabilizarse, sobre todo la madre, y a buscar qué cosas han podido hacer mal para que el desenlace haya sido un parto prematuro. Luchar con ese sentimiento de culpabilidad es una de las partes más duras, ya que es una sensación de la que muchas veces cuesta mucho desprenderse. Las mamás de niños prematuros deben ser conscientes de que no está en su mano saber que su embarazo corre riesgo de acabar en parto prematuro: «no está en manos de la madre controlar el riesgo de un nacimiento prematuro. En todo caso recae en nuestras manos el realizar un diagnóstico precoz y el aplicar el protocolo pertinente para minimizar el riesgo de una prematuridad extrema», asegura el doctor Dexeus.

Por otro lado, las personas que están al lado de unos padres de un bebé prematuro en estos duros momentos deben ser conscientes de que se trata de una situación muy difícil y delicada y que los comentarios o valoraciones sobre el tamaño del bebé, los problemas que experimenta, lo frágil que parece o juicios de valor sobre cómo están abordando la situación no hacen ningún bien y sí mucho daño. Empatía, cariño, amor y apoyo, eso es lo que sí necesitan. 

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