¿Los miomas pueden provocar anemia? Causas y síntomas

Si tienes miomas y últimamente te sientes más cansada de lo habitual o tus menstruaciones se han vuelto más abundantes o prolongadas, ambos cambios podrían estar relacionados. 

Algunos miomas pueden aumentar el sangrado menstrual y provocar una pérdida progresiva de hierro que, con el tiempo, dé lugar a anemia.

A menudo tendemos a normalizar este cansancio o a atribuirlo al ritmo de vida y al estrés. Sin embargo, cuando aparece junto con reglas abundantes, conviene valorar si existe un déficit de hierro.

Eso sí, no todos los miomas causan hemorragias ni todas las reglas abundantes se deben a su presencia. 

Por eso, si has notado cambios en tu menstruación o tienes síntomas compatibles con un déficit de hierro o anemia, es importante que consultes para solicitar una analítica y estudiar el origen de la pérdida de sangre.

Para entenderlo mejor, a continuación te explicamos qué son los miomas, cuáles tienen mayor riesgo de provocar anemia y qué tratamientos pueden ayudarte.

Qué son los miomas uterinos

Los miomas uterinos, también llamados fibromas o leiomiomas, son tumores benignos que se forman a partir del tejido muscular del útero. No son cáncer y, en muchos casos, no provocan síntomas ni requieren tratamiento.

Pueden aparecer como un único mioma o como varios nódulos de tamaños y localizaciones diferentes. 

Según la zona del útero en la que crezcan, se clasifican principalmente en submucosos, intramurales y subserosos.

Algunas mujeres conviven con ellos sin saber que los tienen. En otras, pueden causar reglas abundantes o dolorosas, sensación de presión en la pelvis, hinchazón abdominal, necesidad frecuente de orinar o molestias durante las relaciones sexuales.

La intensidad de estos síntomas no siempre tiene relación directa con el tamaño del mioma. Un mioma pequeño situado dentro de la cavidad uterina puede producir más sangrado que otro mucho mayor que crece hacia el exterior del útero.

Cómo pueden provocar anemia los miomas

Los miomas pueden provocar anemia cuando aumentan el sangrado menstrual y la pérdida de sangre supera de forma continuada la capacidad del organismo para reponerla.

Para producir hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos encargada de transportar el oxígeno, tu cuerpo necesita hierro. 

Cada vez que pierdes sangre, también pierdes una parte de este mineral. Si las pérdidas se repiten durante varios ciclos, las reservas de hierro pueden disminuir hasta provocar anemia ferropénica.

Por esta razón, cuando coinciden miomas, reglas abundantes y síntomas de anemia, es importante valorar tanto el déficit de hierro como las características y la localización de los miomas.

Sangrado menstrual abundante

El principal síntoma que relaciona los miomas con la anemia es el sangrado menstrual abundante.

Hablamos de sangrado menstrual abundante (SMA) cuando necesitas cambiar de compresa o tampón cada una o dos horas, vaciar la copa menstrual con mucha frecuencia, utilizar dos métodos de protección a la vez o expulsas coágulos grandes.

El Instituto Nacional para la Excelencia en la Salud y la Atención del Reino Unido (NICE) define el sangrado menstrual abundante, también conocido como hipermenorrea o menorragia, como una pérdida excesiva de sangre menstrual que interfiere en la calidad de vida física, social, emocional o material de la mujer. 

Por este motivo, es importante que prestes atención a cómo afecta la regla a tu vida. Si durante esos días evitas salir, hacer ejercicio, trabajar con normalidad o vestir determinadas prendas por miedo a mancharte, merece la pena que estudiemos tu patrón de sangrado. 

Reglas prolongadas

Una regla que dura más de siete días puede aumentar considerablemente la pérdida total de sangre, aunque no todos los días sean igual de intensos.

Cuando las menstruaciones prolongadas se repiten cada mes, el organismo puede no disponer del tiempo suficiente para recuperar el hierro perdido antes de que comience el ciclo siguiente. Esta pérdida acumulada favorece la aparición de ferropenia y, posteriormente, de anemia.

Sangrado entre periodos menstruales

A veces, los miomas también provocan pequeñas pérdidas o sangrados fuera de los días de menstruación (metrorragia). Este goteo constante o inesperado contribuye a que el balance de sangre y hierro en tu organismo se mantenga en números rojos. 

Sin embargo, el sangrado intermenstrual también puede deberse a alteraciones hormonales, pólipos, infecciones, cambios en el endometrio u otras causas.

Por este motivo, no debemos atribuirlo automáticamente a los miomas, aunque ya hayan sido diagnosticados. 

Pérdida progresiva de hierro

El hierro es un mineral esencial para la producción de hemoglobina, la proteína encargada de transportar el oxígeno en los glóbulos rojos. 

Si las pérdidas de sangre se repiten durante meses y el organismo no consigue reponer el hierro perdido, sus reservas disminuyen. 

En una analítica, este déficit suele reflejarse inicialmente en unos niveles bajos de ferritina, aunque la hemoglobina todavía se mantenga dentro de los valores normales.

La falta de hierro puede provocar síntomas incluso antes de que aparezca la anemia. Cuando las reservas son bajas, pueden aparecer cansancio, debilidad, dificultad para concentrarse, dolor de cabeza, caída del cabello o menor tolerancia al ejercicio.

Por eso, es importante detectar y tratar el déficit de hierro desde sus primeras fases sin esperar a que progrese hasta causar una anemia ferropénica.

Qué tipos de miomas tienen mayor riesgo de causar anemia

No todos los miomas provocan el mismo tipo ni la misma cantidad de sangrado. 

Aunque cualquiera que cause reglas muy abundantes o prolongadas puede favorecer la anemia, su localización dentro del útero es un factor determinante. 

El riesgo es mayor cuando el mioma afecta o deforma la cavidad uterina e interfiere en el control normal del sangrado menstrual. 

Miomas submucosos

Este tipo de miomas crece justo por debajo del revestimiento interno del útero (el endometrio) e incluso pueden sobresalir hacia la cavidad uterina. 

Los miomas submucosos son los que se asocian con mayor frecuencia a un sangrado menstrual abundante o prolongado, ya que afectan directamente a la cavidad uterina. 

Por este motivo, incluso un mioma pequeño puede aumentar el riesgo de déficit de hierro y anemia. 

Miomas intramurales

Se desarrollan dentro de la pared muscular del útero. Cuando son grandes o deforman la cavidad uterina, pueden aumentar la superficie endometrial y dificultar que el útero se contraiga adecuadamente para controlar el sangrado. 

Como consecuencia, las reglas pueden ser más abundantes o prolongadas.

Miomas grandes o múltiples

Cuando existen varios miomas o alguno alcanza un tamaño considerable, pueden aumentar el tamaño del útero, deformar su cavidad o alterar su capacidad de contracción. Estos cambios pueden favorecer menstruaciones más abundantes o prolongadas. 

Miomas que deforman la cavidad uterina

Los miomas que sobresalen hacia el interior del útero o modifican la forma de la cavidad uterina, denominados miomas submucosos, pueden interferir en la contracción del útero y en el control del sangrado. 

Por eso, cuando evaluamos los niveles de hierro y el riesgo de anemia, no solo tenemos en cuenta el tamaño de los miomas. También estudiamos cuántos hay, dónde están situados, hacia dónde crecen y si afectan al endometrio o deforman la cavidad uterina. 

Principales síntomas del déficit de hierro y de la anemia causada por miomas

El déficit de hierro causado por los miomas puede avanzar lentamente y provocar síntomas incluso antes de que aparezca la anemia. Esto hace que algunas mujeres se acostumbren a sentirse cansadas y atribuyan las molestias al estrés, al trabajo o a la falta de descanso. 

La intensidad de los síntomas dependerá del grado de déficit de hierro, de si ya existe anemia, de la rapidez con la que hayan aparecido y del estado de salud general. 

Cansancio y debilidad

El cansancio persistente es uno de los síntomas más frecuentes. Puedes sentir que te falta energía, incluso después de haber dormido bien, o que las actividades habituales te exigen mucho más esfuerzo.

También puedes sentir debilidad muscular, pesadez física, menor resistencia al ejercicio o la necesidad de descansar durante el día. 

Si este cansancio persiste y no mejora con el descanso, podría estar relacionado con la anemia. 

Mareos o sensación de desmayo

Cuando la hemoglobina disminuye, llega menos oxígeno a los tejidos. 

Esto puede provocar mareos, inestabilidad, visión borrosa o sensación de desmayo, especialmente al levantarte rápidamente o al realizar un esfuerzo. 

Si el mareo es intenso, llegas a perder el conocimiento o se acompaña de un sangrado muy abundante, debes solicitar atención médica urgente. 

Palidez de la piel

La anemia puede hacer que la piel, las encías, los labios o la parte interna de los párpados se vean más pálidos de lo habitual.

Sin embargo, este cambio no siempre es fácil de apreciar ni aparece en todos los casos, por lo que la palidez por sí sola no permite saber si tienes anemia. 

Dolor de cabeza y dificultad para concentrarse

El déficit de hierro y la disminución del aporte de oxígeno pueden causar dolor de cabeza, irritabilidad, falta de claridad mental o dificultad para mantener la atención.

También es posible que notes un menor rendimiento en el trabajo o que te cueste recordar información y completar tareas que habitualmente realizabas sin dificultad.

Falta de aire o palpitaciones

Cuando hay anemia, el corazón trabaja más para compensar la menor cantidad de oxígeno que transporta la sangre. 

Quizá notes que te falta el aire, que el corazón te late más rápido de lo habitual o que te cansas al caminar, subir escaleras o hacer ejercicio. 

Si te cuesta respirar incluso en reposo, las palpitaciones son intensas o sientes dolor en el pecho, busca atención médica inmediata.

También debes prestar atención a otros posibles síntomas de anemia, como un descanso nocturno no reparador, el síndrome de las piernas inquietas o la caída del cabello. 

Cómo saber si los miomas están provocando anemia

Para saber si existe una relación entre los miomas y la anemia, no basta con valorar el cansancio o la cantidad de sangrado. Es necesario confirmar el déficit de hierro mediante una analítica y estudiar las características de los miomas y otras posibles causas de la pérdida de sangre. 

Valoración de los síntomas y del patrón de sangrado

Primero te preguntaremos cómo son tus reglas, cuánto duran y cómo afectan a tu vida cotidiana. 

También valoraremos si expulsas coágulos, necesitas cambiarte con frecuencia de protección menstrual o tienes pérdidas entre reglas. 

Además, revisaremos síntomas como el cansancio persistente, los mareos, la falta de aire, las palpitaciones o la dificultad para concentrarte. 

Análisis de sangre y niveles de hemoglobina

Una analítica permite comprobar si tienes anemia y conocer el estado de tus reservas de hierro. El hemograma mide, entre otros parámetros, la hemoglobina y las características de los glóbulos rojos, mientras que la ferritina ayuda a valorar las reservas de hierro.

Es posible tener las reservas de hierro bajas aunque la hemoglobina todavía sea normal. Por eso, estudiar únicamente la hemoglobina puede no ser suficiente para detectar un déficit de hierro en sus primeras fases. 

Medición de hierro y ferritina

Además de comprobar los niveles de hemoglobina, es importante valorar las reservas de hierro. La ferritina es uno de los principales indicadores que utilizamos para saber si estas reservas están disminuyendo o ya se han agotado.

Puedes tener un déficit de hierro aunque la hemoglobina todavía se encuentre dentro de los valores normales. Detectarlo en esta fase permite actuar antes de que llegue a desarrollarse una anemia ferropénica.

Ecografía ginecológica para estudiar los miomas

La ecografía ginecológica transvaginal permite saber cuántos miomas tienes, cuánto miden, dónde están situados y si deforman la cavidad uterina. 

Esta información nos ayuda a valorar si los miomas pueden estar detrás del sangrado. 

Aun así, también debemos descartar otras posibles causas, ya que tener miomas no significa necesariamente que sean los responsables de todas las alteraciones menstruales. 

Qué tratamiento es más adecuado según cada caso

El tratamiento depende de la intensidad del sangrado y de la anemia, pero también del número, el tamaño y la localización de los miomas. 

Además, tendremos en cuenta tus síntomas, tu edad, si deseas quedarte embarazada y cómo afectan las reglas a tu calidad de vida.

En algunos casos será suficiente con recuperar el hierro y controlar el sangrado. En otros, será necesario actuar directamente sobre los miomas.

Suplementos de hierro y cambios en la alimentación

Si tienes un déficit de hierro o anemia ferropénica, podemos recomendarte suplementos de hierro para recuperar progresivamente tus reservas. 

Sin embargo, la absorción del hierro por vía oral suele ser limitada y puede provocar molestias digestivas. Por este motivo, la dosis, la duración y la vía de administración dependerán de los resultados de la analítica, de la respuesta al tratamiento y de cómo lo toleres.

También te puede ayudar incluir en tu dieta alimentos ricos en hierro, como carne, pescado, marisco, legumbres o verduras de hoja verde. No obstante, cuando ya existe un déficit de hierro, con o sin anemia, la alimentación por sí sola no suele ser suficiente para recuperar las reservas. 

Por eso, en función de la intensidad del déficit, de los resultados de la analítica, de la necesidad de corregirlo con rapidez y de la tolerancia al hierro oral, en muchos casos recurrimos directamente a la administración de hierro por vía intravenosa. 

Tratamientos no hormonales para reducir el sangrado

Algunos medicamentos no hormonales, como el ácido tranexámico o determinados antiinflamatorios no esteroideos (AINE), pueden ayudar a reducir el sangrado menstrual o a aliviar el dolor durante la regla. Estos tratamientos permiten controlar los síntomas, pero no eliminan los miomas. 

Este tipo de medicación debe utilizarse bajo prescripción médica, ya que no es adecuada para todas las mujeres. 

Tratamiento hormonal

Los anticonceptivos hormonales, los progestágenos y, en determinados casos, el DIU hormonal pueden ayudar a reducir el sangrado menstrual.

También existen medicamentos que actúan sobre las hormonas implicadas en el crecimiento de los miomas. Entre ellos se encuentran los antagonistas de la GnRH, como Yselty y Ryeqo, dos tratamientos orales que pueden ayudar a controlar el sangrado menstrual abundante y otros síntomas asociados a los miomas. 

Embolización de los miomas uterinos

La embolización es un procedimiento mínimamente invasivo que reduce el riego sanguíneo de los miomas para que disminuyan de tamaño. Puede ayudar a controlar el sangrado, la presión pélvica y otros síntomas sin necesidad de extirpar el útero.

No obstante, no es la opción más adecuada en todos los casos. Si deseas quedarte embarazada en el futuro, tendremos que valorar cuidadosamente sus posibles efectos sobre la fertilidad y el embarazo.

Miomectomía y otras opciones quirúrgicas

La miomectomía permite extirpar los miomas conservando el útero. Según su tamaño y localización, puede realizarse mediante histeroscopia, laparoscopia o cirugía abdominal. La histeroscopia suele utilizarse para tratar miomas submucosos que sobresalen hacia la cavidad uterina.

Cuando los síntomas son muy intensos, otros tratamientos no han funcionado y no existe deseo de embarazo, puede valorarse la histerectomía, que consiste en extirpar el útero y constituye el tratamiento definitivo para los miomas.

La decisión la tomaremos contigo, después de explicarte los beneficios, las limitaciones y los posibles riesgos de cada alternativa.

Cuándo acudir al ginecólogo

No tienes que esperar a que el cansancio sea intenso o a que la anemia afecte de forma importante a tu día a día. 

Si tus reglas han cambiado, son más abundantes de lo habitual o ya sabes que tienes miomas, una valoración ginecológica puede ayudarnos a identificar la causa y evitar que el déficit de hierro avance.

Reglas muy abundantes o prolongadas

Pide cita si necesitas cambiar de compresa o tampón cada una o dos horas, si tienes que vaciar la copa menstrual con mucha frecuencia, si utilizas dos métodos de protección a la vez o si expulsas coágulos grandes.

También conviene valorar las reglas que duran más de siete días o que se vuelven progresivamente más abundantes. Aunque lleves tiempo con menstruaciones intensas, no debes asumir que son normales.

Sangrado que interfiere con la vida diaria

Si durante la menstruación evitas salir, hacer ejercicio, trabajar con normalidad o dormir fuera de casa por miedo a mancharte, el sangrado ya está afectando a tu calidad de vida.

También debes consultar si tienes que planificar tus actividades en función de la cercanía de un baño o si el dolor y el sangrado te obligan a faltar al trabajo o a cancelar planes.

Cansancio intenso, mareos o falta de aire

Si te sientes agotada incluso después de descansar, tienes mareos frecuentes, notas palpitaciones o te falta el aire al realizar actividades que antes tolerabas bien, es importante que pidas una consulta ginecológica. 

Estos síntomas podrían indicar que la falta de hierro ha progresado y que necesitas que te hagan una analítica.

Si el sangrado es muy intenso, pierdes el conocimiento, te cuesta respirar en reposo o sientes dolor en el pecho, busca atención médica inmediata.

Anemia que no mejora con suplementos de hierro

Si estás tomando suplementos de hierro, pero los niveles de hemoglobina y ferritina no mejoran, es importante comprobar si sigues perdiendo sangre, si la dosis y la duración del tratamiento son adecuadas o si existe alguna dificultad para absorberlo. 

Recuperar el hierro será difícil mientras se mantenga un sangrado abundante. Por eso, además de tratar la anemia, debemos estudiar y controlar su causa.

Importancia de tratar la causa del sangrado

Los suplementos de hierro ayudan a recuperar las reservas y a corregir la anemia, pero no evitan que los miomas sigan provocando reglas abundantes. Si solo reponemos el hierro y no controlamos la pérdida de sangre, el déficit puede reaparecer al cabo de unos meses.

El objetivo del tratamiento es doble: recuperar el hierro perdido y reducir el sangrado que está causando el problema. 

Para conseguirlo, valoraremos las características de los miomas y elegiremos contigo la opción más adecuada según tus síntomas, tu estado de salud y tus planes de embarazo.

Seguimiento médico y recuperación de la anemia

La recuperación no siempre es inmediata. Tras iniciar el tratamiento, los niveles de hierro pueden estabilizarse antes de que la hemoglobina se normalice, ya que su recuperación suele ser más gradual. Por este motivo, es importante mantener el tratamiento durante el tiempo indicado y someterse a análisis de control.

En estas revisiones, comprobaremos la evolución de la hemoglobina y la ferritina, si han mejorado el cansancio y los demás síntomas, y si el sangrado menstrual está controlado. También haremos un seguimiento de los miomas para detectar posibles cambios en su tamaño o en su impacto sobre la cavidad uterina.

Si vuelven las reglas abundantes, el cansancio, los mareos o las palpitaciones, no esperes a la siguiente revisión para consultarnos. Ajustar el tratamiento a tiempo puede evitar que la anemia reaparezca.

Preguntas frecuentes

A continuación, respondemos a algunas de las preguntas que más nos hacéis en consulta:  

¿Todos los miomas provocan anemia?

No. Muchas mujeres tienen miomas sin presentar síntomas ni alteraciones en sus reglas. El riesgo de anemia aparece principalmente cuando los miomas provocan un sangrado menstrual abundante o prolongado que hace perder hierro de manera continuada.

Por tanto, tener miomas no implica necesariamente desarrollar anemia. Su localización, tamaño y afectación a la cavidad uterina son factores más determinantes que su simple presencia.

¿Qué miomas causan más sangrado?

Los miomas submucosos, que crecen hacia el interior de la cavidad uterina, son los que con mayor frecuencia se asocian a reglas abundantes o prolongadas. Incluso cuando son pequeños, pueden alterar considerablemente el patrón menstrual.

Los miomas submucosos también pueden aumentar el sangrado, sobre todo si son grandes o deforman la cavidad uterina. Por eso, a la hora de valorar el riesgo, no solo tenemos en cuenta su tamaño, sino también su ubicación y hacia dónde crecen.

¿La anemia por miomas puede ser grave?

Sí, si el sangrado es intenso o se mantiene durante varios meses, la hemoglobina puede disminuir hasta provocar cansancio extremo, mareos, palpitaciones o falta de aire.

En los casos más graves, puede ser necesario administrar hierro por vía intravenosa o tomar otras medidas para estabilizarte y controlar el sangrado. Si pierdes el conocimiento, te cuesta respirar en reposo, tienes dolor en el pecho o tienes una hemorragia muy abundante, debes buscar atención médica inmediata.

¿Tomar hierro es suficiente para tratar la anemia?

El hierro puede ayudarte a recuperar las reservas y a normalizar la hemoglobina, pero no corrige el sangrado provocado por los miomas. Si las pérdidas menstruales continúan, es posible que el déficit reaparezca, incluso si has respondido inicialmente al tratamiento.

Por eso, además de reponer el hierro, es importante controlar la causa del sangrado mediante el tratamiento más adecuado para tu caso.

¿La anemia desaparece al tratar los miomas?

En muchos casos, controlar el sangrado causado por los miomas permite que los niveles de hemoglobina y las reservas de hierro se recuperen. Sin embargo, la mejoría no siempre es inmediata y, en algunos casos, es necesario tomar suplementos de hierro durante un tiempo.

Es importante recuperar adecuadamente los niveles de hierro y no solo normalizar la hemoglobina, ya que unas reservas bajas pueden seguir provocando cansancio, debilidad, dificultad para concentrarse o menor tolerancia al ejercicio, incluso sin anemia.

También realizaremos analíticas de seguimiento para comprobar la evolución de la hemoglobina y la ferritina, confirmar que las reservas de hierro se han recuperado y descartar otras posibles causas si los valores no se normalizan.

Si tienes miomas, reglas abundantes o síntomas compatibles con un déficit de hierro, no tienes que esperar a que el cansancio empeore. Una valoración ginecológica y una analítica pueden ayudarnos a identificar la causa del sangrado y elegir el tratamiento más adecuado para ti. 

Dr. Francisco Carmona Herrera

Ginecología, Endometriosis, Cirugía Ginecológica

El Dr. Francisco Carmona, Director científico y de cirugía de Women’s, es especialista en Cirugía ginecológica mínimamente invasiva y experto en patología ginecológica benigna, endometriosis y alteraciones del suelo pélvico.

Ha sido Jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Clínic de Barcelona y es el actual Director de la Unidad de Endometriosis del mismo hospital. Es Profesor Titular de la Universidad de Barcelona, miembro de la Real Academia de Medicina de Cataluña y cofundador y actual presidente de la Society for Endometriosis and Uterine Disorders (SEUD) y de la Sociedad Española para el Estudio de los Miomas y la Endometriosis (SEEME).

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