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Toda la información relevante respecto al cáncer de útero, una de las patologías ginecológicas más frecuentes. El cáncer de útero es uno de los más frecuentes diagnosticados en mujeres en España, tras el cáncer de mama, colon y recto, y pulmón

DESCRIPCIÓN

Cáncer de útero hace referencia a los distintos tipos de cáncer que pueden originarse en las diferentes partes del útero. Los más frecuentes son el cáncer de endometrio, el cáncer cervical o de cérvix y el sarcoma uterino.

El cáncer de endometrio se origina en la capa interior del útero y es el más común de los cánceres originados en los órganos del sistema reproductivo de la mujer. En la Unión Europea, entre 1 y 2 mujeres de cada cien desarrolla en algún momento de su vida un cáncer de endometrio.

El cáncer cervical, también llamado cáncer de cuello uterino o cáncer de cérvix, se forma en el cuello del útero, parte inferior del útero que se conecta a la vagina. La infección crónica del Virus del Papiloma Humano es la causa principal en la mayoría de los casos de cáncer cervical, un cáncer que es posible diagnosticar en fases preinvasoras mediante la revisión ginecológica y la realización de la citología cervical o Papanicolau.

El sarcoma uterino representa entre el 1 y el 3 por ciento de los cánceres ginecológicos y suele formarse en el miometrio, la capa muscular externa del útero.

FACTORES DE RIESGO

Los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de endometrio, el cáncer de útero más frecuente, son los siguientes:

  • Obesidad y sobrepeso.
  • Diabetes.
  • Antecedentes familiares (madre, hermana, hija) de cáncer de útero, ovario o colon.
  • Antecedentes personales de cáncer de mama o de ovarios.
  • Primera menstruación prematura y/o menopausia tardía.
  • Cambios en el equilibrio de las hormonas femeninas:
    • Por terapia hormonal para el cáncer de mama
    • Por tomar hormonas después de la menopausia que contienen estrógeno pero no progesterona.
  • Ausencia de embarazos.
  • Envejecimiento: el riesgo aumenta a medida que aumenta la edad de la mujer.
  • Infección crónica del Virus del Papiloma Humano

CAUSAS Y PREVENCIÓN

No están claras las causas del cáncer de útero, pero el riesgo puede reducirse si se mantienen hábitos de vida saludables y se realizan revisiones ginecológicas regulares con periodicidad anual.

  • Sigue una dieta equilibrada.
  • Mantén un peso saludable.
  • Lleva a cabo ejercicio moderado con regularidad.
  • No fumes.
  • Vacúnate para prevenir la infección por virus del papiloma humano.
  • Realiza tu revisión ginecológica con regularidad anual.
  • Si tienes pérdidas de sangre anormales o sangrado en la menopausia,  acude sin demora a la consulta de tu ginecólogo

Revisiones ginecológicas anuales

Es muy importante realizar anualmente una revisión ginecológica exhaustiva y completa a partir de los 25 años para, si es el caso, alcanzar un diagnóstico precoz. Si el cáncer de cuello de útero se diagnostica en las primeras fases, el porcentaje de superación es muy alto.

En el control ginecológico anual se revisa el aparato genital,  con especial atención a la detección del cáncer ginecológico, de útero y de ovario, el cáncer de mama y las infecciones de transmisión sexual y otras patologías como endometriosis, ovarios poliquísticospólipos en el útero.

SÍNTOMAS DEL CÁNCER DE ÚTERO

Los síntomas más frecuentes de cáncer de útero son los siguientes:

  • Sangrado o secreción vaginal anormal.
    • Sangrado o secreción entre periodos menstruales.
    • Regla más abundante o más prolongada de lo normal.
    • Sangrado o secreción después de la menopausia.
  • Dolor en la zona pélvica.
  • Dolor en el abdomen o sensación de tener el abdomen lleno.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Dificultad, molestias o dolor al orinar.
  • Pérdida no buscada de peso.

Si detectas alguno de estos síntomas, acude cuanto antes a la consulta de tu ginecólogo para hacer las pruebas médicas que nos permitan descartar el cáncer de útero o alcanzar un diagnóstico seguro e iniciar el tratamiento adecuado.

PRUEBAS DIAGNÓSTICAS

Las pruebas diagnósticas que suelen realizarse para descartar el cáncer de útero o para alcanzar un diagnóstico seguro pueden incluir un examen físico inicial, una histeroscopia diagnóstica, pruebas de imagen y una biopsia de tejido uterino.

  • Entrevista con el ginecólogo: recopilación de información sobre los factores de riesgo personales y familiares de la paciente.
  • Exploración ginecológica: examen físico en el que se examina útero, vagina, ovarios y recto.
  • Histeroscopia: exploración visual directa del interior del útero por medio de un endoscopio (un tubo muy fino y flexible dotado con una cámara) en consulta, de forma ambulatoria y sin anestesia.
  • Ecografía ginecológica vaginal.
  • Biopsia: toma de una pequeña muestra de tejido uterino para su posterior análisis.

PRONÓSTICO

La supervivencia del cáncer de endometrio, el cáncer de útero más frecuente, depende del estadio (I a IV) en el que se diagnostica.

Si el diagnóstico es precoz y el cáncer es detectado en una fase inicial, la tasa de supervivencia tras el tratamiento es muy alta, pero si se diagnostica en estadios más avanzados, cuando el cáncer se ha extendido, la supervivencia se reduce significativamente.

  • Estadio I: El tumor se encuentra en el útero y no ha habido diseminación a otras partes del cuerpo.
  • Estadio II: El tumor se ha diseminado desde el útero hasta el cuello del útero, sin extenderse más allá.
  • Estadio III: El tumor se ha extendido fuera del útero (ovarios, vagina, etc.) pero sigue en el área pélvica.
  • Estadio IV: El tumor afecta al recto, la vejiga u otros órganos más alejados

TRATAMIENTOS DEL CÁNCER DE ÚTERO

El tratamiento del cáncer de útero depende del tipo de cáncer y de cuál sea el estadio en el que se encuentre en el momento del diagnóstico.

Los tratamientos del cáncer de endometrio pueden incluir cirugía, radioterapia y quimioterapia.

CIRUGÍA

Cuando los cánceres de útero  se diagnostican en estadios iniciales, por lo general el tratamiento más habitual es el quirúrgico y frecuentemente, dependiendo del estadio en que se encuentre, se añade radioterapia para completar el tratamiento.

El tratamiento quirúrgico puede consistir en la extirpación del útero (histerectomía), las trompas de Falopio y los ovarios.

La histerectomía o extirpación quirúrgica del útero se puede realizar mediante cirugía laparoscópica o mediante cirugía laparoscópica asistida por robot, técnica quirúrgica mínimamente invasiva y una opción terapéutica segura siempre que sea llevada a cabo por profesionales médicos altamente especializados y con la experiencia adecuada.

Cirugía laparoscópica

La cirugía laparoscópica es una técnica de cirugía mínimamente invasiva, que permite intervenir a la paciente practicando pequeñas incisiones (sin tener que abrir el abdomen), no provoca dolor y las cicatrices son muy pequeñas y casi imperceptibles.

Es una opción terapéutica segura siempre que sea llevada a cabo por profesionales médicos altamente especializados y con la experiencia adecuada.

  • Se realizan pequeñas incisiones indoloras muy cerca del ombligo.
  • Se introduce gas (a través de las incisiones)  para abombar el abdomen y que el cirujano disponga de espacio y visibilidad.
  • Se introduce el instrumental quirúrgico (pinzas, bisturí y otros aparatos muy pequeños).
  • Se coloca por la incisión un tubo con una pequeña cámara (el laparoscopio).
    • La cámara mejora la visualización del campo operatorio y gracias a ello se consigue que el cirujano sea mucho más preciso
  • La cámara, controlada por un segundo cirujano, permite visualizar y verlo en una pantalla colocada en el quirófano.
  • Cuando termina la intervención, se cierran las incisiones con puntos simples.

Es frecuente que la paciente sea dada de alta y pueda volver a su domicilio el mismo día en el que se realiza la intervención. El postoperatorio es menos doloroso, requiere menos medicación, se reduce el riesgo de infección y la recuperación de la paciente es mucho más rápida.

Cirugía robótica

La cirugía robótica en ginecología y obstetricia es cirugía laparoscópica mínimamente invasiva asistida por un robot, una cirugía especialmente adecuada para llevar a cabo intervenciones quirúrgicas de alta complejidad, como el tratamiento de cáncer de endometrio cuando incluye la realización de linfadenectomía (extracción de ganglios linfáticos) o ganglio centinela.

Tanto la cirugía laparoscópica convencional como la robótica, en la que el robot replica de manera precisa los movimientos del cirujano, son opciones terapéuticas seguras, pero deben ser realizadas por profesionales médicos altamente especializados, con experiencia y certificados para el uso del robot quirúrgico.

El uso del robot proporciona al cirujano una mayor seguridad para tratar áreas anatómicas de difícil acceso, facilita una visión ampliada y nítida del interior de la paciente, asegura el manejo estable y sin temblores de los instrumentos quirúrgicos (pinzas, tijeras, etc.) y posibilita la máxima precisión de los movimientos de las manos del cirujano.

Todas las cirugías laparoscópicas ginecológicas pueden llevarse a cabo tanto por cirugía convencional como por cirugía robótica, pero el sistema robótico puede ser especialmente indicado como apoyo para la realización de  intervenciones quirúrgicas de mayor complejidad en las que es esencial asegurar la máxima seguridad y precisión.

  • Tratamiento del cáncer de endometrio​
  • Tratamiento del cáncer de cérvix
  • Tratamiento del cáncer de ovario
  • Histerectomía (cirugía para la extirpar el útero)

RADIOTERAPIA

La radioterapia consiste en utilizar radiación de alta intensidad para destruir las células cancerígenas.

QUIMIOTERAPIA

La quimioterapia consiste en utilizar fármacos para destruir y reducir o hacer desaparecer las células cancerígenas.

SEGUIMIENTO Y CONTROLES

Una vez completado el tratamiento, se debe llevar a cabo seguimiento y revisiones ginecológicas periódicas cada 3-4 meses durante los 2 primeros años, para verificar que no reaparece la enfermedad y para controlar los efectos secundarios del tratamiento.

  • 2 primeros años: controles ginecológicos cada 3-4 meses.

Transcurridos los 2 primeros años, las revisiones y los controles deben realizarse cada 6 meses hasta los 5 años y, desde entonces, las revisiones deben hacerse con periodicidad anual.

  • Entre los 2 y los 5 años: controles ginecológicos cada 6 meses.
  • A partir de los 5 años: controles ginecológicos anuales.

En las revisiones se realiza una exploración física completa, histeroscopia diagnóstica, pruebas de imagen y, si hay sospecha, biopsia de tejido

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