Sangrado después de mantener relaciones sexuales

Encontrarte con un pequeño manchado o sangrado después de mantener relaciones sexuales puede preocuparte, sobre todo si nunca te había ocurrido. 

Aunque en la mayoría de los casos se debe a causas leves, como la falta de lubricación o una pequeña lesión vaginal, también puede estar relacionado con una infección, un pólipo o una alteración del cuello uterino.

A continuación, te explicamos por qué puede aparecer el sangrado después de mantener relaciones sexuales, qué pruebas permiten averiguar su causa y cuándo conviene solicitar una valoración ginecológica.

Qué es el sangrado después de mantener relaciones sexuales

El sangrado después de mantener relaciones sexuales, también llamado sangrado postcoital, es una pérdida de sangre vaginal que aparece durante una relación sexual con penetración, inmediatamente después o en las horas siguientes. 

Puede manifestarse como un manchado rosado o marrón, unas gotas de sangre roja o, con menor frecuencia, un sangrado más abundante. 

No es lo mismo que la menstruación ni que el sangrado que aparece entre reglas, aunque todos ellos forman parte de los diferentes tipos de hemorragias ginecológicas. 

En algunos casos puede resultar difícil distinguirlos, especialmente si el episodio coincide con el inicio o el final del periodo. 

Aunque un sangrado aislado y leve en muchos casos suele deberse a una causa benigna, siempre es un motivo de consulta para descartar cualquier alteración subyacente.

La cantidad, la frecuencia y los síntomas que acompañan al sangrado pueden ayudarnos a identificar su origen. 

Por eso, si la situación se repite, aparece después de la menopausia o va acompañado de dolor, flujo anormal o fiebre, es importante que pidas cita. 

Por qué puede aparecer sangrado después de las relaciones sexuales

El sangrado tras mantener relaciones sexuales puede tener distintos orígenes. 

Puede proceder de la vulva, la vagina, el cuello uterino o, en algunos casos, del interior del útero. Sus causas son muy variadas y no siempre están relacionadas con una enfermedad. A continuación, te explicamos las más frecuentes: 

Falta de lubricación y pequeñas lesiones vaginales

El roce o la fricción durante el sexo, especialmente cuando no hay suficiente lubricación, puede provocar irritación o pequeñas fisuras en la pared vaginal. 

Estas pequeñas lesiones sangran con facilidad debido a la abundante red de vasos sanguíneos de la zona y suelen producir un manchado leve, escozor o sensación de quemazón. 

La lubricación puede disminuir por falta de excitación, relaciones prolongadas, determinados medicamentos, cambios hormonales o el uso de productos irritantes. 

También pueden aparecer pequeñas lesiones tras una penetración más intensa o al utilizar juguetes sexuales. 

Irritación o inflamación del cuello uterino

El cuello uterino puede sangrar cuando está inflamado o presenta un tejido especialmente sensible. 

Esta inflamación, conocida como cervicitis, puede ser consecuencia de una infección, una irritación o determinados cambios hormonales.

Otra posible causa es el ectropión cervical, una alteración benigna en la que las células del interior del cuello del útero se encuentran en su parte externa. Estas células son más delicadas y pueden sangrar al entrar en contacto con el pene, los dedos o un juguete sexual.

El ectropión es más frecuente durante el embarazo, en mujeres jóvenes y en quienes toman anticonceptivos hormonales. 

Por lo general, no requiere tratamiento, pero debemos confirmar el diagnóstico y valorar si está generando molestias frecuentes.

Infecciones vaginales o de transmisión sexual

Algunas infecciones, como la clamidia, la gonorrea o la tricomoniasis, pueden inflamar la vagina o el cuello uterino y hacer que sus tejidos sangren con mayor facilidad. 

Además del sangrado, pueden aparecer otros síntomas como:

  • Cambios en la cantidad, el color o la textura del flujo vaginal
  • Mal olor
  • Picor, escozor o irritación
  • Dolor al orinar
  • Dolor durante las relaciones sexuales
  • Molestias en la parte baja del abdomen

Sin embargo, algunas infecciones no provocan síntomas evidentes. 

Si crees que podrías tener una infección de transmisión sexual, pide cita para que podamos realizarte las pruebas pertinentes, identificar la causa e indicarte el tratamiento más adecuado.

Cambios hormonales y sequedad vaginal

La disminución de los estrógenos puede hacer que los tejidos de la vulva y la vagina se vuelvan más finos, secos y frágiles. Como consecuencia, pueden irritarse o sangrar durante las relaciones sexuales.

Estos cambios son frecuentes durante la perimenopausia y después de la menopausia, pero también pueden aparecer durante la lactancia, después del parto o debido a determinados tratamientos médicos.

La sequedad puede ir acompañada de tirantez, picor, ardor o dolor durante la penetración. 

Si este es tu caso, podemos ayudarte a recuperar la hidratación, la elasticidad y el bienestar de la zona mediante diferentes tratamientos de medicina estética íntima adaptados a tus necesidades.

Pólipos cervicales o uterinos

Los pólipos son pequeños crecimientos de tejido que pueden aparecer en el cuello uterino o en el interior del útero. La mayoría son benignos, pero pueden sangrar al rozarse durante las relaciones sexuales.

También pueden provocar sangrado entre reglas, menstruaciones más abundantes o pérdidas después de la menopausia. 

Cuando detectamos un pólipo, valoramos su tamaño, localización y características para decidir si conviene realizar un seguimiento o extirparlo.

En casos menos frecuentes, el sangrado postcoital puede estar relacionado con lesiones precancerosas o con un cáncer ginecológico, especialmente del cuello uterino. 

Esto no significa que, si sangras después del sexo, tengas cáncer. 

Sin embargo, si te ocurre en más de una ocasión, es importante estudiar la causa. 

Principales señales de alerta del sangrado postcoital

Aunque un manchado puntual no siempre implica gravedad, hay ciertas señales que no debemos pasar por alto y que requieren una atención médica prioritaria: 

Sangrado abundante o que no se detiene

Si el sangrado es similar o superior al de una menstruación, empapas una compresa en poco tiempo, expulsas coágulos grandes o la pérdida no disminuye, debes solicitar atención médica urgente.

También es importante acudir a urgencias si notas mareo, debilidad intensa, palidez, dificultad para respirar o sensación de desmayo.

Episodios de sangrado que se repiten con frecuencia

Un manchado aislado puede deberse a un momento puntual de falta de lubricación, pero si el sangrado después del coito ocurre de forma recurrente, es imprescindible que lo estudiemos. 

Anotar cuándo aparece el sangrado, cuánto dura y en qué momento del ciclo te encuentras puede aportarnos información útil durante la consulta. 

Dolor durante o después de las relaciones sexuales

Si el sangrado se acompaña de dolor durante o después de las relaciones sexuales, puede estar relacionado con sequedad, irritación, una infección, endometriosis u otras afecciones ginecológicas. 

No deberías acostumbrarte a mantener relaciones con dolor. 

Si te ocurre, podemos estudiar tanto el origen del sangrado como las posibles causas de las molestias. 

Flujo vaginal anormal, mal olor o picor

Si el manchado se acompaña de un flujo verdoso, amarillento, espeso, con mal olor o de molestias persistentes, podría existir una infección vaginal o cervical. 

Evita utilizar tratamientos por tu cuenta antes de conocer el motivo, ya que no todas las infecciones necesitan el mismo tratamiento y algunos productos pueden aumentar la irritación. 

Sangrado acompañado de dolor pélvico o fiebre

El sangrado asociado a fiebre, dolor pélvico intenso, malestar general o secreción con mal olor requiere una valoración rápida. 

Estos síntomas pueden aparecer cuando existe una infección que afecta a los órganos reproductivos internos.

Cómo se diagnostica el sangrado después del coito

Para conocer el origen del sangrado después de mantener relaciones sexuales, empezaremos escuchando qué te ha ocurrido y valorando tus síntomas. 

No todas las mujeres necesitan las mismas pruebas: las elegiremos según tu edad, antecedentes y características del sangrado.

Valoración ginecológica y antecedentes clínicos

Durante la consulta, te preguntaremos cuándo comenzó el sangrado, cuántas veces ha ocurrido, qué cantidad de sangre has perdido y si aparece durante o después de la penetración. 

También tendremos en cuenta:

  • La fecha de tu última menstruación.
  • La regularidad de tus ciclos.
  • La posibilidad de embarazo.
  • El método anticonceptivo que utilizas.
  • La presencia de dolor, sequedad o cambios en el flujo.
  • Tus antecedentes ginecológicos.
  • Los medicamentos que tomas.
  • La fecha de tu última revisión ginecológica.

Si existe alguna posibilidad de embarazo, realizaremos una prueba para confirmarlo o descartarlo.

Exploración vaginal y del cuello uterino

La exploración ginecológica nos permite observar si existen pequeñas lesiones, signos de sequedad, inflamación, pólipos o alteraciones visibles en la vagina y el cuello uterino.

También podemos comprobar si el cuello uterino sangra al contacto y localizar con mayor precisión de dónde procede la sangre. 

La exploración suele ser breve y adaptamos cada paso para que te sientas lo más cómoda posible.

Citología, prueba del VPH y análisis de infecciones

Según tu edad, tus antecedentes y cuándo realizaste tu última revisión, podemos recomendar una citología o una prueba del virus del papiloma humano (VPH).

La citología permite estudiar las células del cuello uterino, mientras que la prueba del VPH detecta la presencia de tipos del virus asociados a un mayor riesgo de desarrollar lesiones cervicales. 

Ninguna de estas pruebas por sí sola permite identificar la causa de todos los sangrados, pero pueden aportar información importante. 

Si sospechamos una infección vaginal o de transmisión sexual, tomaremos una muestra de las secreciones para identificar el microorganismo responsable y elegir el tratamiento más adecuado.

Ecografía y otras pruebas complementarias

La ecografía transvaginal nos ayuda a observar el útero, el endometrio y los ovarios. Puede ser útil para detectar pólipos uterinos, miomas u otras alteraciones que podrían explicar el sangrado.

Si necesitamos estudiar con más detalle el interior del útero, podemos recomendar una histeroscopia. Esta prueba introduce una cámara muy fina a través de la vagina y el cuello uterino para observar directamente la cavidad uterina.

Cuando encontramos una lesión sospechosa o necesitamos analizar el tejido, podemos realizar una biopsia. 

Estas pruebas no se indican de forma rutinaria en todos los casos, sino únicamente cuando los síntomas o los resultados de la exploración lo aconsejan.

Qué tratamiento es más adecuado según cada caso

El sangrado postcoital no tiene un único tratamiento. Para que deje de aparecer, debemos tratar el origen que lo está provocando. 

Sangrado provocado por sequedad o pequeñas lesiones

Si el sangrado se debe a la fricción, te recomendaremos dejar que la zona se recupere, evitar temporalmente la penetración y utilizar lubricantes.

Cuando existe sequedad persistente, podemos valorar hidratantes vaginales y otros tratamientos. 

En la menopausia, algunas pacientes pueden beneficiarse de un tratamiento hormonal local con estrógenos, siempre que esté indicado tras una valoración médica.

Infecciones vaginales o cervicales

Las infecciones se tratan con antibióticos, antifúngicos o antiparasitarios según el microorganismo responsable. 

En el caso de algunas infecciones de transmisión sexual, también será necesario evaluar y tratar a la pareja o parejas sexuales.

Hasta completar el tratamiento, podemos recomendarte evitar las relaciones sexuales o utilizar preservativo para reducir el riesgo de transmisión y favorecer la recuperación de los tejidos.

Pólipos, alteraciones del cuello uterino u otras lesiones

Los pólipos pueden extirparse mediante un procedimiento sencillo. Si detectamos una alteración en las células del cuello uterino, el tratamiento dependerá de su tipo, extensión y grado.

En algunos casos, solo será necesario realizar controles periódicos. 

En otros, recomendaremos eliminar el tejido alterado para impedir que la lesión avance.

Casos que requieren un estudio ginecológico más completo

Cuando la exploración inicial no permite identificar la causa, el sangrado continúa o existen factores de riesgo, ampliaremos el estudio.

Podemos solicitar una ecografía, una colposcopia para observar el cuello uterino con aumento, una histeroscopia o una biopsia. 

El objetivo es obtener un diagnóstico preciso y proponerte únicamente las pruebas y el tratamiento que realmente necesitas.

Cuándo acudir al ginecólogo

Te recomendamos pedir cita si el sangrado después de mantener relaciones sexuales se repite, aparece sin una causa clara o se acompaña de dolor, sequedad persistente, flujo anormal, picor o mal olor.

También debes consultar siempre si el sangrado aparece durante el embarazo o después de la menopausia, aunque solo observes unas gotas. 

Una vez que han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación, debemos estudiar cualquier pérdida vaginal. 

Acude a urgencias si el sangrado es abundante, no se detiene o aparece junto con dolor intenso, fiebre, mareo, debilidad o desmayo.

Preguntas frecuentes

A continuación, respondemos algunas de las dudas que más nos hacéis en consulta:

¿Es normal sangrar después de mantener relaciones sexuales?

Puede ocurrir de manera puntual por falta de lubricación, fricción o una pequeña lesión vaginal. Sin embargo, si vuelve a suceder, aparece después de la menopausia o se acompaña de otros síntomas, debes solicitar una valoración ginecológica. 

¿Puede deberse a la falta de lubricación?

Sí. La falta de lubricación aumenta la fricción y puede provocar irritación o pequeñas fisuras en la vagina. Utilizar un lubricante y dedicar más tiempo a la excitación puede ayudar, pero si el problema persiste conviene estudiar qué está causando la sequedad. 

¿El sangrado postcoital puede estar relacionado con una infección?

Sí. Algunas infecciones vaginales y de transmisión sexual pueden inflamar la vagina o el cuello uterino y producir sangrado. 

También pueden causar flujo anormal, mal olor, picor, dolor al orinar o molestias durante las relaciones, aunque a veces no provocan ningún otro síntoma. 

¿Puede aparecer sangrado después del sexo durante el embarazo?

Sí. Durante el embarazo, el cuello uterino recibe más flujo sanguíneo y puede sangrar con mayor facilidad al contacto. Aunque un manchado leve puede deberse a esta sensibilidad, cualquier sangrado durante el embarazo debe consultarse para comprobar que todo evoluciona correctamente.

Si es abundante o se acompaña de dolor abdominal, contracciones, mareo, fiebre o pérdida de líquido, debes acudir a urgencias.

¿Cuándo debe preocupar el sangrado después del coito?

Debes consultar si el sangrado es abundante, dura más de lo esperado, se repite, aparece después de la menopausia o va acompañado de dolor pélvico, fiebre, flujo anormal, mal olor, picor, mareo o debilidad.

La mayoría de las causas son benignas y pueden tratarse, pero realizar una valoración permite descartar problemas importantes y encontrar la solución más adecuada para ti.

Dr. Damian Dexeus Carter

Ginecología, Oncología Ginecológica, Embarazo y Parto

El Dr. Damian Dexeus, Director Médico de Women’s, es ginecólogo licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona y Especialista en Ginecología y Obstetricia por el Institut Universitari Dexeus. A lo largo de su trayectoria, el Dr. Damian Dexeus ha combinado su labor asistencial como Director médico de Women’s, Codirector de Centro Ginecológico Somdex-Santiago Dexeus y especialista en Ginecología y Obstetricia en Institut Universitari Dexeus, con una relevante actividad investigadora y divulgativa sobre el tratamiento de las lesiones causadas por la infección cervical del Virus del Papiloma Humano.

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