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El cáncer de ovario es una patología oncológica maligna frecuente en ginecología y en la cual es muy importante realizar un diagnóstico precoz.

El aparato reproductor femenino tiene dos ovarios, uno a cada lado del útero. Los ovarios (cada uno del tamaño de una almendra aproximadamente) producen los óvulos como así también las hormonas estrógeno y progesterona.

En la clínica Womens CD de Barcelona somos especialistas de este tipo de enfermedades y en el tratamiento quirúrgico de la misma, ya que la precisión al operar es fundamental para evitar complicaciones postoperatorias y posibles metástasis. Te ofrecemos esta información con los aspectos más importantes de la enfermedad.

Cáncer de ovario

Descripción

Más de 3.500 mujeres son diagnosticadas de cáncer de ovario cada año en España.

La mayoría son mujeres con una edad comprendida entre los 45 y los 75 años, pero, aunque es infrecuente, el cáncer de ovario también lo padecen mujeres más jóvenes. 

Si el diagnóstico se realiza en una fase inicial, la tasa de supervivencia tras el tratamiento se sitúa en torno al 90%, pero si el cáncer se diagnostica en estadios más avanzados la supervivencia se reduce significativamente.

Los ovarios están formados básicamente por tres tipos de células: Cada tipo de célula se puede desarrollar en un tipo diferente de tumor.

Los tres tipos de cáncer de ovario son: 

  • Carcinoma epitelial: Representa aproximadamente el 85% de los cánceres de ovario y se origina a partir de las células del tejido que recubre el exterior de los ovarios.
  • Tumor de células germinales: Es infrecuente. Se origina en las células que producen los óvulos.  
  • Tumor del estroma: Es infrecuente. Se origina en las células que producen las hormonas sexuales femeninas.

Algunos de estos tumores son benignos (no cancerosos) y nunca se propagan fuera del ovario. Los tumores ováricos malignos (cancerosos) o tumores de escasa malignidad (bajo potencial maligno) se pueden propagar (hacer metástasis) a otras partes del cuerpo, y pueden causar la muerte. Es lo que se conoce como cáncer de ovario.

La mortalidad del cáncer de ovario es alta debido principalmente a que el diagnóstico se suele realizar cuando el cáncer se ha extendido, porque frecuentemente no hay síntomas y, si los hay, son muy leves y pasan desapercibidos.

Es muy importante que realices cada año una revisión ginecológica preventiva completa. Pero, si sientes molestias o crees tener algún síntoma, no esperes y acude a la consulta de tu ginecólogo para hacer las pruebas médicas que permitan alcanzar un diagnóstico precoz y seguro. 

Factores de riesgo

Los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer de ovario son los siguientes:

  • Obesidad y sobrepeso.
  • Primera menstruación prematura y/o menopausia tardía.
  • Antecedentes familiares (madre, hermana, hija) de cáncer de ovario.
  • Antecedentes personales de cáncer de mama, de útero o colorrectal.
  • Mutación de los genes BRCA1 o BRCA2 o mutación genética asociada con el síndrome de Lynch.
  • Ausencia de embarazos.
  • Edad: el riesgo aumenta a medida que aumenta la edad de la mujer.

Causas y prevención

Las causas del cáncer de ovario no están claras, pero el riesgo puede reducirse cuando se siguen hábitos de vida saludables y se realizan revisiones ginecológicas con una periodicidad anual o mayor si lo aconsejan los especialistas. 

  • Sigue una dieta equilibrada.
  • Mantén un peso saludable.
  • Lleva a cabo ejercicio moderado con regularidad.
  • No fumes.
  • Realiza con regularidad tu revisión ginecológica.
  • Acude a la consulta de tu ginecólogo si crees tener algún síntoma inhabitual, como molestias en la zona pélvica o en el abdomen, sensación de hinchazón abdominal, sensación persistente de saciedad, molestias al orinar o sangrado vaginal.

Revisiones ginecológicas anuales

A partir de los 25 años es muy importante realizar cada año una revisión ginecológica completa. 

Las mujeres con antecedentes familiares (madre, hermana, hija) de cáncer de ovario o antecedentes personales de cáncer de útero, cáncer de mama o colorrectal, deben hacer las revisiones con la periodicidad que les indique su ginecólogo. 

En la revisión ginecológica se revisa el aparato genital,  prestando especial atención a la detección del cáncer ginecológico, de útero y de ovario, el cáncer de mama, las infecciones de transmisión sexual y otras patologías como endometriosis, ovarios poliquísticos o pólipos en el útero.

Durante la exploración ginecológica en la consulta, podemos detectar la presencia de quistes en los ovarios. Si los detectamos durante la revisión, realizamos unas pruebas complementarias que nos permiten precisar el diagnóstico y optar por el tratamiento más conveniente.

Síntomas y diagnóstico

En las etapas iniciales, el cáncer de ovario no suele provocar síntomas pero, si los provoca, suelen ser síntomas tan leves que pueden pasar desapercibidos.

Los síntomas más frecuentes de cáncer de ovario son los siguientes:

  • Molestias en la zona pélvica.
  • Molestias en el abdomen.
  • Sensación de hinchazón abdominal.
  • Sensación de saciedad y/ pérdida de apetito.
  • Estreñimiento o diarrea.
  • Pérdida no buscada de peso.
  • Molestias durante las relaciones sexuales.
  • Necesidad frecuente de orinar.
  • Molestias al orinar.
  • Sangrado vaginal.

Si detectas alguno de estos síntomas, acude cuanto antes a la consulta de tu ginecólogo para hacer las pruebas médicas que nos permitan descartar el cáncer de ovario o alcanzar un diagnóstico seguro e iniciar el tratamiento adecuado. 

Pruebas diagnósticas

Las pruebas diagnósticas que suelen realizarse para descartar el cáncer de ovario o para alcanzar un diagnóstico seguro pueden incluir un examen físico inicial, pruebas de imagen, analítica de sangre y una biopsia de tejido para su posterior análisis.

  • Entrevista con el ginecólogo: recopilación de información sobre los factores de riesgo personales y familiares de la paciente.
  • Exploración ginecológica: examen físico en el que se examina útero, vagina, ovarios y recto.
  • Ecografía ginecológica vaginal: prueba realizada en la consulta que permite ver mediante ultrasonidos las características de los ovarios y detectar la presencia de quistes.
  • Resonancia magnética: si la ecografía y la resonancia indican la existencia de un quiste ovárico, se procede a la realización de una laparoscopia para solventar las dudas diagnósticas. Si se considera oportuno, se realiza una tomografía computerizada (TC) para examinar toda la cavidad abdominal y descartar la diseminación del tumor ovárico.
  • Laparoscopia: exploración visual directa de la cavidad abdominal por medio de un endoscopio dotado de una cámara en consulta, con anestesia y, frecuentemente, pudiendo volver a casa el mismo día o el día siguiente.
  • Biopsia: toma de una muestra de tejido para su posterior análisis.
  • Analítica de sangre: análisis, en los casos que se requiera, de los niveles de ciertos marcadores tumorales.

Pronóstico y estadios del cáncer de ovario

Como normas generales en la estadificación del cáncer de ovario se debe tener en cuenta que el TAC delimita la extensión de la enfermedad pero que la estadificación es quirúrgica, se necesita la confirmación histológica (confirmación de  tumor primario de ovario y de su estirpe histológica).

El pronóstico de la paciente depende del estadio (I a IV) en el que se diagnostica.  Si el diagnóstico se realiza en una fase inicial, la tasa de supervivencia tras el tratamiento es alta a los 5 años del diagnóstico de la enfermedad (90% si el tumor está limitado al ovario), pero si se diagnostica en estadios más avanzados, cuando el cáncer se ha extendido, la supervivencia se reduce significativamente.

  • Estadio I: El tumor se encuentra en uno o los dos ovarios.
  • Estadio II: El tumor se ha extendido a la pelvis.
  • Estadio III: El tumor se ha extendido fuera de la pelvis, pero únicamente a la cavidad abdominal.
  • Estadio IV: El tumor se ha diseminado a distancia.

Vías de diseminación

El carcinoma de ovario es una enfermedad que tiene un patrón de diseminación que abarca toda la cavidad abdominal de forma superficial, afectando el peritoneo  de forma primaria de todas sus vísceras ( útero, intestino, hígado, diafragma ) y la pleura. De forma secundaria las estructuras intra abdominales (muscular y mucosa intestinal, parénquima del hígado …) La extensión a otros órganos es poco frecuente.

El ovario drena a través de las vías linfáticas del útero-ovario, infundíbulo pelviano, ligamento redondo y una vía accesoria de la iliaca externa hacia los ganglios de: iliaca externa, interilíacos, obturadores , hipogástricos, paraaórticos y en ocasiones a los inguinales. Estas afectaciones se consideran diseminación linfática regional ( N1 en la clasificación  TNM).

Recuerda

A partir de los 25 años, es muy importante realizar cada año una revisión ginecológica completa. 

Si sientes molestias o crees tener algún síntoma, no lo dudes y acude cuanto antes a la consulta de tu ginecólogo para hacer las pruebas médicas que nos permitan alcanzar un diagnóstico seguro e iniciar cuanto antes el tratamiento adecuado. 

Tratamiento del carcinoma de ovario

La cirugía y la quimioterapia son los pilares sobre los que se asiente el tratamiento del cáncer de ovario. La combinación de ambos es lo que da las mejores tasas de supervivencia global (SG) e intervalo libre de enfermedad (ILE). La cirugía ha evolucionado aumentando su radicalidad hasta conseguir la cirugía radical optima (CR) de no dejar enfermedad macroscópica. Este aumento de radicalidad no debe realizarse a expensas de una morbilidad que retrase la quimioterapia.

Las pautas pre quirúrgicas para establecer la extensión de la enfermedad así como la valoración en el mismo acto operatorio son los puntos clave para decidir que el primer acto de tratamiento sea la cirugía o la quimioterapia. La cirugía radical es un factor cirujano dependiente que ha demostrado su correlación con la SG y el ILE.

El tratamiento del cáncer de ovario implica generalmente la combinación de quimioterapia y cirugía, según sea el estadio en el que se encuentre el cáncer (más  o menos extendido) y la evaluación de los riesgos que suponga para la paciente. 

Cirugía del cáncer de ovario

Sea cual sea el estadio en el que se diagnostique el cáncer, la cirugía debe ser llevada a cabo por un equipo altamente cualificado y con  experiencia.

Es clave para un buen pronóstico la extirpación total de las células cancerígenas. Por ello,  la cirugía puede incluir la extirpación del útero (histerectomía) y la de los ovarios y las trompas de Falopio (salpingoovariectomía), aunque, cuando la paciente está en edad fértil y desea tener hijos, se puede valorar extirpar únicamente el ovario en el que se encuentra el tumor. 

Cáncer de ovario en estadio inicial

En caso de que el cáncer se haya detectado en un estadio inicial y no se haya extendido fuera de un único ovario, si se desea preservar la fertilidad, se extirpa un ovario y se realiza biopsia para comprobar con el microscopio si tiene alguna célula maligna.  Si no ha de haber preservación, se extirpan útero, ovarios, ganglios pélvicos y aórticos, y el omento, con el mismo objetivo de ver al microscopio la posible diseminación tumoral.

Cáncer de ovario avanzado

En caso de que el cáncer se haya extendido, se diagnostica con una laparoscopia para biopsia y se valora si es más conveniente operar primero o dar quimioterapia y operar a continuación. La cirugía es la primera opción. El objetivo de la cirugía es eliminar todo el tejido tumoral para que la quimioterapia actúe mejor. Si se decide operar, se realiza una laparotomía y una exéresis (extirpación) de los ovarios, del útero y de todos los tumores visibles e, incluso, en algunos casos, con resección (extirpación) intestinal.

La cirugía radical de máximo esfuerzo comprende la extirpación de todas  las lesiones visibles: útero, anejos, peritoneo pelviano y de las correderas, omentectomía total, esplenectomía, colecistectomia, resección parcial del diafragma, sigmoidectomía, resecciones parciales del intestino delgado, linfadenectomía pelviana y para aórtica.

Quimioterapia

La quimioterapia consiste en utilizar fármacos para destruir y reducir o hacer desaparecer las células cancerígenas. 

Según sea el estadio en el que se diagnostica el cáncer de ovario, la quimioterapia puede realizarse tanto antes como después de la cirugía.

Preservación de la fertilidad

Las pacientes jóvenes en edad fértil a las que se les diagnostica un cáncer de ovario en estadios iniciales pueden ser candidatas a una cirugía conservadora de la fertilidad en la que se extirpe solo el ovario que presenta el tumor.

Seguimiento y controles

Una vez se ha completado el tratamiento, durante los dos primeros años, para verificar que no reaparece la enfermedad se deben llevar a cabo revisiones ginecológicas periódicas cada tres o cuatro meses. 

  • Primeros 2 años: controles ginecológicos cada 3 a 4 meses.

Transcurridos los dos primeros años, las revisiones y los controles deben realizarse cada cuatro a seis meses hasta los cinco años y, desde entonces, las revisiones deben hacerse como mínimo con periodicidad anual.

  • Entre los 2 y los 5 años: controles ginecológicos cada 4 a 6 meses
  • A partir de los 5 años: controles ginecológicos cada 12 meses.

En las revisiones se realiza una exploración física completa, pruebas de imagen y análisis de sangre con determinación de marcadores tumorales.

Recuerda: 

Si sientes molestias o crees tener algún síntoma, no lo dudes y acude cuanto antes a la consulta de tu ginecólogo para hacer las pruebas médicas que nos permitan alcanzar un diagnóstico seguro e iniciar cuanto antes el tratamiento adecuado.

Imagen de Carlos Adampol Galindo from DF, México, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons.

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